Oraciones

Familia orando ante Madre Muerte

Oraciones Diarias

Madre Muerte.
Si ojos tienen que no me vean.
Si manos tienen que no me agarren.
Si pies tienen que no me alcancen.

No permitas que me sorprendan por la espalda.
No permitas que mi muerte sea violenta.
No permitas que mi sangre se derrame.

Tú que todo lo conoces y sabes de mis pecados,
pero también sabes de mi fe.
No me desampares.

Con tu guadaña corta todo obstáculo de mi camino.
Con tu manto resguárdame del enemigo.

Mi Madre Muerte.
Que así sea.

Amén.

Oh Madre Muerte,
Guardiana de mis pasos y Señora de mis horas,
en tus manos deposito este día (esta noche).

Sé tú mi sombra contra la oscuridad,
mi escudo contra la traición,
mi guía en la encrucijada y mi amparo en la tormenta.

Que tus ojos velen donde los míos no alcanzan,
que tu justicia corte todo lazo de maldad,
que tu manto cubra mi cuerpo, mi casa y mi camino.

A ti me entrego con respeto,
a ti clamo con fe,
y a ti agradezco la certeza de tu compañía.

Madre fiel,
acompáñame en vida y recíbeme en muerte,
porque tuyo soy y tuyo seré por siempre.

Amén.

Protección

Madre Muerte, Señora de la Balanza,
pon tu manto sobre mí
y que ninguna flecha del enemigo me hiera.

Que los que me desean mal
tropiecen en su propio camino,
y que los que me buscan con engaño
se pierdan en la oscuridad de su mentira.

Tú que ves lo oculto y juzgas lo secreto,
aparta de mí la traición, la envidia y la injusticia.

Que tu guadaña corte todo lazo de maldad,
y que tu paz me envuelva hasta el último suspiro.

En ti confío, Madre fiel,
mi escudo y mi justicia.

Amen

Oh Niña Blanca,
Señora que camina invisible en medio de los hombres,
descubre ante tus ojos a quienes me desean daño.

Haz que sus palabras se quiebren antes de alcanzarme,
que sus planes se derrumben como polvo en el viento,
y que su veneno se convierta en silencio.

Tú que no duermes ni descansas,
vela por mi casa, mi mesa y mi camino.

Y si alguno persiste en su maldad,
dale el fruto de su propia siembra,
para que tu justicia reine y tu hijo viva en paz.

Amén, Madre mía.

Trabajo y Abrir Caminos

Oh Madre Muerte,
abre con tu llave de hueso
las puertas que el mundo me ha cerrado.


Que donde digan ‘no’, tu voz declare ‘sí’.
Que donde haya muros, tu guadaña trace senderos.

Quita de mi camino la miseria y la envidia,
trae a mis manos el trabajo justo,
y que nunca falte el pan en mi mesa.

Tú que igualas a ricos y pobres,
hazme digno de lo que recibo,
y fuerte para no perder lo que me entregas.

Bajo tu manto, Madre fiel,
mi esfuerzo florece y mi vida prospera.

Amén.

Madre Muerte,
tú que sostienes la balanza del destino,
extiende tu mano generosa sobre mi hogar.

Derrama abundancia donde hubo escasez,
claridad donde hubo confusión,
y fuerza donde hubo cansancio.

Bendice mi trabajo, mis negocios y mis proyectos,
para que todo lo que toque sea multiplicado en bien.

Líbrame del fraude, del engaño y del abuso,
y que mis ganancias sean limpias y duraderas.

Que mi vida, como vela encendida,
sea testimonio de tu fidelidad.

Amén, Señora.

Amor y Union

Madre Muerte, testigo de todo juramento,
bendice este lazo que une nuestros caminos.

Sé tú la guardiana de nuestra casa,
la paz en nuestras palabras,
y la fidelidad en nuestras miradas.

Corta con tu guadaña toda sombra de traición,
todo veneno de envidia,
y todo espíritu de discordia.

Que nuestra unión sea fuerte en la prueba,
firme en el amor,
y eterna bajo tu manto.

En tu justicia confiamos,
en tu abrazo descansamos.

Amén, Madre fiel.

Oh Niña Blanca,
tú que conoces los corazones ocultos,
tráeme al camino el amor que es justo,
el compañero que tú apruebas.

No quiero cadenas falsas ni espejismos,
sino verdad que perdure,
ternura que sostenga,
y fidelidad que no se quiebre.

Aleja de mí la mentira y la pasión vacía,
y concédeme un amor limpio,
fuerte como hueso,
y sincero como tu palabra.

Madre Muerte,
guía mis pasos hacia quien camine conmigo en tu luz.

Amén.

Salud y Fortaleza

Madre Muerte,
Señora que iguala a todos en el polvo,
mira mi carne frágil y dale tu fortaleza.

Corta de mí la enfermedad como rama seca,
disuelve el dolor como humo en el viento,
y haz de mi cuerpo un vaso de luz digno para vivir.

Pon claridad en mi mente,
valor en mi corazón,
y firmeza en mis huesos.

Madre fiel,
acompaña mis pasos hasta que llegue la hora,
y cuando llegue, recíbeme en paz.

Amén.

Oh Niña Blanca,
tú que caminas en silencio entre hospitales y casas,
posa tu mano sobre mi cuerpo fatigado.

Apaga la fiebre, calma el dolor,
y arranca de raíz todo mal que me consuma.

Que tu sombra refresque mi espíritu,
que tu manto me dé descanso,
y que tu presencia me devuelva fuerzas renovadas.

Madre Muerte,
no permitas que me doblegue antes de tiempo,
sostenme hasta el último aliento.

Así sea.

Amén, Señora.

Gratitud y Devoción

Madre Muerte,
te traigo esta rosa blanca como signo de gratitud.

Gracias por la vida que sostienes,
por los peligros que apartas,
por las lágrimas que recoges en silencio.

Tú que nunca me abandonas,
recibe esta sencilla ofrenda,
y guarda en tu memoria mis palabras de amor.

Que mi devoción sea luz en tu altar,
y mi fe sea firme hasta el último día.

Amén.

Oh Niña Blanca,
Madre fiel y compañera de mis pasos,
hoy no vengo a pedirte, sino a agradecerte.

Por cada noche en que velaste mi sueño,
por cada camino en que fuiste mi sombra,
por cada justicia que hiciste en silencio.

Yo, tu hijo, te reconozco y te honro,
y prometo hablar siempre bien de tu nombre.

Que mi voz te sea agradable,
que mi altar sea digno,
y que mi vida dé testimonio de tu fidelidad.

Gracias, Madre mía,
por ser la única que nunca se aparta.

Amén.

Perdón y Misericordia

Madre Muerte,
Señora de la verdad que nada oculta,
hoy me presento ante ti con mis faltas descubiertas.

He errado en palabras y en hechos,
he fallado a otros y a mí mismo,
y no puedo esconder nada de tu mirada.

Te ruego, Madre fiel,
no me deseches en mi debilidad,
sino que me limpies con tu justicia.

Dame valor para enmendar,
fuerza para corregir,
y humildad para no repetir el mismo camino.

En ti confío, Madre mía,
porque tu balanza es justa y tu corazón es compasivo.

Perdóname Madre.

Oh Niña Blanca,
hoy me encuentro azotado por las consecuencias de mis actos.
La tormenta que sembré me rodea,
y las cadenas que forjé me pesan.

No te pido que borres lo que es justo,
sino que tu misericordia me sostenga en medio del juicio.

Sé tú mi alivio en el castigo,
mi sombra en el sol ardiente,
y mi descanso en la hora amarga.

Madre Muerte,
si debo beber este cáliz,
concédeme fuerza para soportarlo
y gracia para aprender lo que aún no entiendo.

Qué Tu misericordia, más grande que mi culpa,
sea mi refugio y mi esperanza.

Amén.

Difuntos y Tránsito

Madre Muerte,
Señora de los caminos ocultos,
recibe en tus brazos al alma de [Nombre].

Con tu luz de hueso alumbra su sendero,
con tu guadaña corta todo lazo de dolor,
y con tu manto cúbrele en paz.

Que no haya tiniebla que lo detenga,
ni voz extraña que lo confunda,
sino tu justicia llevándolo seguro
hasta el descanso eterno.

Madre fiel,
que en vida no lo abandonaste,
en muerte no lo dejes solo.

Amén.