Autor: Reverendo

  • Cómo Orar Correctamente

    Cómo Orar Correctamente

    Un altar sin la oración del devoto es solo un adorno. Cuando oramos el altar se convierte en un faro que lo ilumina todo. No lo digo por repetir lo que otros han dicho, lo he visto y lo he vivido en carne propia. La Madre no necesita lujos para voltear a verte, necesita que la llames y la invites a tu vida. Y la manera de llamarla es a través de la oración.

    Rezar y Orar. ¿Son lo mismo?

    Muchos creen que rezar y orar significan lo mismo. Pero no, no es así. Rezar es repetir fórmulas, palabras que ya existen, que otros dejaron antes que nosotros. Son buenas, y cuando están cargadas de fe son aún mejores. Pero pueden volverse huecas si se dicen sin alma. Por otro lado, orar es distinto. Es abrir la boca y el corazón para hablarle a la Madre Muerte como quien habla con su madre terrenal. Es decirle, “Madre, aquí estoy. No me dejes solo. Guíame.”

    Los dos caminos sirven, pero si quieres caminar con fuerza, los dos deben encontrarse. Tanto la disciplina del rezo, como la sinceridad de la oración. Palabra ritual y corazón abierto.

    El Peso de los Rituales.

    Hay quienes dicen, “Yo le hablo con mis propias palabras, no necesito rezos.” Y si, la Madre escucha. Pero te lo digo claro y sin rodeos. Los rezos tradicionales, las oraciones específicas, no son casualidad. Han sido afiladas con siglos de fe. Cada palabra fue repetida por miles de voces, y eso les da peso, energía y poder.

    Hablar de corazón es necesario. Un soldado no lucha solo con coraje, también necesita su arma. El ritual es esa arma.

    La Oración en el Altar.

    He visto altares con flores caras y figuras enormes que no transmiten nada. He visto altares bastante humildes, encendidos con oración sincera, brillar como si fueran el más majestuoso templo. Porque la palabra es la que abre el camino, la vía de comunicación. No los excesos.

    Cuando enciendas una vela, no basta con mirarla. Dile con absoluta sinceridad: “Madre, esta luz es para ti, ilumina mi casa y mi corazón.”

    Cuando pongas la copa de agua, no basta con solo dejar el vaso ahí. Entrégaselo a La Madre: “Madre, recibe esta agua fresca, y limpia mi espíritu.”

    Orar con Poder.

    Ora con respeto: no se trata de hacer una lista de mandados ni reclamos.
    Ora con claridad: pide lo que necesitas, no lo que dicta tu capricho.
    Ora con gratitud: agradece lo que ya tienes y lo que vendrá, aunque no sea en la forma que lo esperabas.

    La Madre no obedece a exigencias, ella otorga por piedad y amor.

    Rezos y Oraciones que Caminan Contigo.

    Aquí un rezo tradicional:

    “Santísima Madre Muerte, Guardiana de mis días, dame tu protección, guíame en mis pasos y líbrame de todo mal. Bajo tu manto descanso y en tu fuerza confío. Amén.”

    Y aquí una oración espontánea, la que bien podría salir de tus labios en cualquier momento:

    “Madre, estoy muy cansado, y ya no sé cómo seguir. Tómame de la mano y no me dejes solo. Dale calma a mi corazón y dame la fuerza para seguir adelante.”

    Una no cancela a la otra. Ambas se complementan. Se fortalecen. Pero si tuviera que elegir una, me quedaría con la oración.

    Mi Testimonio.

    Hubo un momento en mi vida en que estuve cansado, muy cansado, derrotado diría yo. Todo parecía en contra y no sabía por dónde empezar a resolver. Me sentía atrapado, sin salida. Esa noche, frente al altar, no recé nada escrito. Solo abrí la boca y le dije:

    “Ma… estoy cansado. No puedo más, no encuentro el camino para salir de esta oscuridad que me rodea. No me abandones, dame la fuerza que no encuentro en mí.”

    No fue una fórmula, y vaya que tengo y he escrito muchas. Fue un grito sincero, desesperado, desde el fondo de mi alma. Y la respuesta llegó, no como un milagro instantáneo, sino con claridad en mi mente y paz en mi corazón. De la nada, supe qué hacer, a quién llamar, qué paso dar primero.

    Lo que parecía imposible se acomodó. No porque el problema desapareciera, sino porque Ella me dio la visión y la fuerza para enfrentarlo.

    Desde entonces entendí que la oración no solo la hace voltear a uno, sino que Su amor como Madre nunca abandona a sus hijos cuando la necesitan.

    La Mejor Práctica.

    Abrir con un rezo, para continuar con una oración sincera, es la mejor fórmula para comunicarse con La Madre. El rezo, empoderado por miles de voces, llama su atención, y la oración sincera la conmueve para acudir en nuestra ayuda. Quien práctica esta combinación, disciplina la mente, aquieta el alma y recuerda que no está solo.

    Cuando te acostumbres, descubrirás que incluso en la madrugada, con una vela temblando en el altar, ya no serás un hombre o mujer débil. Serás un devoto que habla con La Muerte misma.

    Conviértelo en un hábito, y vuélvelo tu arma y tu refugio. Cada día se convertirá en una paso bajo el amparo de su manto. Sin esto, te perderás en la nada.

  • La Esencia de un Altar a Madre Muerte

    La Esencia de un Altar a Madre Muerte

    Un altar nunca debe ser tratado como un adorno o un mueble más. Este será un corazón abierto dentro del hogar, el lugar donde la Madre Muerte se hace presente y escucha a quienes la llaman. Poner flores o velas de vez en cuando no es suficiente. Lo que transforma ese espacio del hogar en un altar real, es la intención, el respeto, y la sinceridad con la que se ofrece.

    Pero en sí, ¿para qué sirve un altar? Un altar es un puente. Un espacio sagrado donde el devoto y la Madre se encuentran cara a cara, aunque sea en silencio. Es darle un hogar dentro del nuestro a la Señora. No debe tratarse de lujos ni de cantidad de objetos. La Madre observa y aprecia más la sinceridad que la ostentación. Es un lugar de intimidad con Ella.

    Cada vela encendida es una palabra, cada vaso con agua un reflejo de nuestro espíritu. Un altar no mide la grandeza por lo que contiene, se mide por la constancia con la que se atiende. La Madre responde al respeto y a la humildad. No a los excesos y la pretensión. Quien decide colocar un altar, también pone una promesa de disciplina y entrega.

    Aunque cada devoto es libre de añadir lo que sienta en su corazón, existen elementos que forman la base de cualquier altar a la Madre Santa Muerte:

    Imagen o figura de Ella: El centro del altar y pieza fundamental del mismo. No importa si es grande o pequeña, lo que cuenta es la fe y el cariño a ella. De no contar con una o no poder ponerla por riesgo de represalia, se pueden usar elementos que la representen. Quizá un platito con sal de mar (sal gruesa), una flor blanca, un platito con tierra negra, son elementos fáciles de conseguir y muy discretos.

    Vaso con agua: Representa pureza y vida, y funge como un puente entre mundos o planos. Por eso debe mantenerse limpio, y cambiarse diariamente. Nunca debe acumular salitre ni estar manchado o ensuciarse de ningún modo, esto atrae larvas y seres de oscuridad.

    Flores: Recordatorio de que todo nace, florece y muere. Las flores son una expresión de belleza efímera, un lenguaje que la Madre entiende muy bien. Además, son un lindo regalo a la Madre.

    Vela blanca: La luz de la vela, representa claridad, la presencia de la Madre que nunca nos abandona. Encenderla es invitarla a caminar contigo.

    Incienso de Mirra: Elemento de aire, aroma de la Muerte. Sirve como canal de comunicación con Ella, ideal cuando necesitas hablar de corazón o llamar su atención con urgencia. Se debe ser consciente en su uso, no hay que malgastar los recursos naturales si no es necesario.

    No necesitas nada más para empezar. Todo lo demás va llegando con el tiempo y conforme tu relación con Ella madure.

    Escoge un lugar limpio y fijo en tu hogar. No debe estar escondido por ninguna razón, pero tampoco en un espacio irrespetuoso. La Madre no tolera a los devotos que se avergüenzan de Ella, pedirle que camine a tu lado requiere orgullo. Solo si convives con otros inquilinos que representen un conflicto o puedan faltarle al respeto, lo mejor es tenerla en un lugar protegido.

    Una vez hayas escogido el espacio correcto, límpialo de impurezas espirituales, pasando un incienso de mirra o salvia en movimientos circulares en sentido opuesto a las manecillas del reloj. Después podrás colocar su imagen. Esta deberá estar al centro del altar. Al colocarla hazlo con máximo respeto, como quien recibe a alguien muy importante. Una buena idea es darle un recorrido por el hogar al tiempo que la invitas a tu morada.

    Una vez colocada en su sitio, es momento de colocar y encender la vela a su lado derecho. Y el vaso de agua a su lado izquierdo. El vaso debe ser exclusivo para ella, nunca deberá ser usado para nada más. Y por último coloca unas bonitas flores frescas. No necesitas nada más.

    El altar no se improvisa cada semana, no deberás estar jugando con la disposición de los elementos. Todos deben de ir donde deben de ir. Tiene su por qué. Con el tiempo podrás añadirle ofrendas según lo que tu corazón o tus promesas dicten. Comida, cigarros, dulces, tequila. Lo esencial es la constancia.

    No confundir el altar con un adorno o un elemento de moda.
    No llenarlo de cosas sin sentido o dejarlo sucio.
    No tomarlo a la ligera.
    No olvidar cambiar el agua.
    No permitir que nadie le falte al respeto.

    Tener un altar a la madre muerte no es un lujo ni una obligación, debe ser un acto de fe, amor y confianza. Ella nunca te pedirá riquezas o lujos, no los necesita. Ella aprecia lo que viene del corazón y del esfuerzo. Por eso ama, las cosas hechas por sus devotos, así que en la medida de lo posible que tus regalos sean hechos por ti, la harán muy feliz. Una vela encendida con verdadera fe siempre valdrá más que mil ofrendas puestas por apariencia. Si aún no tienes un altar, comienza hoy con lo básico. La Flaquita no te juzgará por tu situación.

    Nota importante: Un altar puede ser víctima de impostores, larvas o parásitos. Si tu altar te produce ansiedad, temor, o angustia. Retíralo de inmediato, repite la limpia del espacio y los objetos con el incienso de Mirra o Salvia. Espera tres días, e intenta de nuevo. Si pasa nuevamente no insistas. Reevalúa tu intención de acercarte a la Señora, y si tu motivación no es sincera o va cargada de maldad o venganza, entonces te esta rechazando. NO insistas.